
Tu nombre era roca,
y ahora es arena
arrastrada por el viento del olvido.
Tus senos eran pájaros,
y ahora son sólo plumas
en los nidos vacíos de mis manos.
Tus palabras, agua,
y ahora son garabatos de sal
en las arenas de mi espalda.
Tu amor era el abismo
y yo, las alas.
Ahora es el silencio,
y yo,
las lágrimas.
Miguel Ferrer
03 Septiembre 2008, 16:32
-BUENÍSIMO, MIGUEL, TE FELICITO- JOTACET-
04 Septiembre 2008, 00:58
Este poema todo, la segunda estrofa especialmente, roza la perfección de la palabra. Es un placer leerte. Tqm. Diana.