El diamante no brilla
si no le da el sol,
ni tendría casa
si no tuviera miedo el caracol.
El arroyo no canta
si la piedra laja
no estorba el paso
cuando el agua baja.
Ni cae el agua
si no hay desnivel;
no hay caricia sin tu piel,
ni tiene por qué el lápiz
sin el papel.
No hay tu crítica
sin rima aguda
ni seríamos pareja
sin tu ayuda.
No habría extraordinario
sin lo cotidiano,
ni dónde poner mis besos
si no abrieras las manos.
Ni habría amor
a la sombra de un manzano
si no hubiera sol,
música y semillas,
besos, poesías, y verano.
Miguel Ferrer - 2008
27 Julio 2008, 01:48
Me quedé releyendo cada estrofa amiga, porque has hecho un hermoso trabajo con tus comparaciones, todo tiene un algo de que venir y para que ser. Una bella creación. Un abrazo amigo. Sergio
27 Julio 2008, 02:17
Cuánta belleza imperceptible en cada ciclo de causa y efecto. Tu virtud es la claridad, poeta. Cariños. Diana.