Tu alma puede ser una energía
que de alguna forma
está prendida, asida de un cabello
u oculta tras el esternón, no sé.
Tu mente debe ser
necesariamente un conjunto de
recuerdos, vivencias, memorias,
una personalidad, una matriz,
y debería estar alojada
en tu cerebro.
Ese rosado trozo de carne
que como una nuez en su cáscara
se pliega y repliega dentro de tu cráneo.
Dentro de tu cuerpo.
Dentro tuyo.
Y allí le envías tú, gustosamente,
por los caminos de las arterias y las venas
tras una breve y divertida ingestión,
unos cuantos mililitros/decilitros
litros de alcohol.
Qué buscas? No pensar?
No entender, no admitir, no enfrentar?
Atreverte a hacer
lo que sabes
que no tienes que hacer?
Olvidar?
Decidí ser alcohólica -dijiste-
Es mejor que ser abstemia.
Yo no soy quién para decirte
qué es mejor, o si son correctas
tus decisiones.
Pero pienso, entiendo, admito, enfrento,
hago lo que puedo,
y te recuerdo.
Miguel Ferrer