Es cierto lo que dices.
Bajemos de lo alto.
Apaguemos las luces.
Develemos los misterios.
Descubramos los trucos
que sustentaban la magia.
No juguemos a nada.
No encendamos el fuego
porque en la noche podemos
hacernos pis en la cama.
Busquemos una excusa
para quedarnos estancos.
No brillemos con la luna.
No malgastemos lágrimas.
No cansemos nuestros brazos
en hipotéticos abrazos.
Sigamos el ejemplo
de hipocresías y engaños.
No agitemos el agua
tranquila del estanque.
No innovemos.
Dejemos a los próceres
los discursos y los bronces.
No habremos perdido nada...
O nos habremos perdido.
O ya no seremos nada.


Miguel Ferrer - Octubre 2006